Descalza
Hay casas donde el orgullo ocupa una vitrina.Donde los nombres se pronuncian con brillo y las victorias se colocan detrás de un cristal.
Hay casas donde el orgullo ocupa una vitrina.Donde los nombres se pronuncian con brillo y las victorias se colocan detrás de un cristal.
Madres y abuelas que cosieron no solo telas, sino también los días difíciles, el cansancio y la esperanza.
Un gesto cotidiano puede abrir una grieta. El cuerpo recuerda antes que la mente. Y el dolor aparece sin avisar.
Hay amistades que nacen cuando somos niñas,cuando el tiempo no pesa y el mundo se vive como un juego compartido.
Hay infancias que se viven en silencio. Casas donde no siempre hubo palabras, ni refugio, pero sí una forma temprana de aprender a resistir.