Escritora de vínculos, memoria y heridas que sanan.
Escribo desde la adultez que mira atrás sin romperse.
Desde una mirada que ha aprendido a sostener lo vivido.
Mi escritura nace de la memoria emocional, de los silencios, de lo que no encontró su lugar.
Trabajo con esa huella.
No explico.
Miro desde dentro.
La voz nace desde dentro.
Desde una vulnerabilidad que se sostiene.
Me detengo en lo que apenas se ve.
La palabra como lugar.
Trabajo entre la novela y el relato.
Mi escritura se mueve en torno a los vínculos, la ausencia y la búsqueda de un lugar propio.
No busco cerrar.
Me interesa lo que queda.
Plata de barro es otra forma de escritura.
Escribir en voz alta.
Narrar desde la respiración.
La palabra dicha, con cuidado.
Un lugar donde quedarse.
Escribo para nombrar.
Para sostener lo que queda.
Quedarme.