Estoy callada ante el dibujo a carboncillo. Éramos tan jóvenes que nuestra mirada estaba llena de ilusión y esperanza. Hoy te has ido de casa con un portazo. Ayer entraste con una maleta repleta de sueños conmigo. Juntas hasta el final. Hasta el borde de los sueños antes de despertar a la realidad. Mirábamos las estrellas tumbadas en el parque en verano. Una fugaz. Unas manos entrelazadas. Un beso que hoy muerde mi corazón. Tu vaso azul está en el fregadero. Tiene una grieta pequeña. Escógeme te dije con mis ojos. Llévame a tu vida. No salgas de la mía. El golpe me sobresaltó.
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Una grieta no siempre aparece cuando una historia termina. Puede haber estado allí antes de que pudiéramos verla.
