Escribo para no dispersarme.
Para volver a un lugar que no depende de lo que ocurre fuera.
Hay días en los que todo se mueve.
La escritura no lo detiene.
Pero me permite quedarme.
Volver a la misma frase.
A lo que todavía no sé decir.
Sostenerlo.
Sin prisa.
Sin ruido.