Ojos de media luna

¿Cómo vivir?

Tu cama deshecha.
Los calcetines en el suelo.

No puedo entrar en la cocina.
Preparaba tu almuerzo
y protestabas por la fiambrera.

No sabía que esa tarde te irías.

Ahora no estás.

Pero te llevo dentro.

Recuerdo tus primeros pasos.
El parque.

—Más alto, mamá.

Y yo empujando el columpio
para acercarte al cielo.

Después, el silencio.
El portazo.

Si lo hubiera sabido,
te habría abrazado más fuerte.

Tu ropa sigue en el armario.

No digo tu nombre.

Ordeno tu escritorio.
Encuentro la entrada de un concierto.

Pongo la música.

Te veo.

Doblo la camiseta que trajiste aquella madrugada.

Es pronto para dejarte ir.

La ventana está abierta.

Hay ruido fuera.

Quiero saltar.

Este texto forma parte de Plata de barro